autoridad, reputación, popularidad e influencia, por ernesto alegre

Con el objeto de desambiguar estos cuatro conceptos, que a menudo se confunden generando malas decisiones estratégicas, muy sintéticamente los definiremos, señalaremos sus características y por último nos centraremos en sus posibles vínculos. Las cuatro son condiciones que pueden poseer las identidades de cualquier tipo (personales, de marca, de grupo, de lugar, etc.), en cualquier ámbito (social no mediado, socialmediático). También cabe aclarar que estas cuatro condiciones, podrán ser más o menos transversales o múltiples, pero nunca serán universales.

#unbrellarevolution, por ernesto alegre

Ayer, primero de Octubre, se celebró el Día Nacional de la República Popular China, en conmemoración de su fundación, el primer día de Octubre de 1949.

Un día antes, circuló la noticia del bloqueo de Instagram en ese país, bloqueo que se sumaba a los cortes de acceso previos a plataformas como Facebook y Twitter.

En China esto no es algo extraordinario, ya que, se trate de bloqueos permanentes por una buena cantidad de tiempo, o bloqueos hasta tópicos de unos pocos días, son muchas las plataformas y servicios que ven interrumpido se acceso desde allí.

socialogue y conflicto, por ernesto alegre

Previa a la aparición de la idea funcional del conflicto, el pensamiento dominante era que la “armonía consonante” en una sociedad, la plena cooperación entre sus componentes, representaba la mejor posibilidad de desarrollo.

En este marco, todas las utopías excluían de plano al conflicto, el cual era visto como una patología, sin valores positivos asociados y relacionado con la violencia y la destrucción.

A partir de la aparición de la teoría del conflicto a mediados de la década de 1950, éste comenzó a ser visto no como algo que ponía en jaque al desarrollo, sino como un elemento esencial del mismo. El conflicto, omnipresente a lo largo de la historia social, empezaba a mostrar su funcionalidad positiva, su rol determinante en la dinámica de la sociedad.

identidad e interrelación, por ernesto alegre

A la hora de diseñar una plataforma que permita la creación de un perfil identitario de usuario, y la forma en que esa identidad se vinculará a otras, es sencillo caer en el error de conceptuar que se está ante dos esferas diferentes.

Uno puede pensar que tiene entre entre manos el desarrollo de dos elementos distintos, siempre relacionados íntimamente, pero distintos: la esfera identitaria y la esfera relacional.

los influenciadores, por ernesto alegre

Qué son (porque “quiénes son”, es más difícil de responder).

Este no es un tema nuevo, de hecho es ya bastante viejo, pero a pesar de serlo se siguen multiplicando y distribuyendo muchas falsedades y errores en torno de este asunto.

Por definición, un influenciador -tal como se le llama a alguien influyente en entornos sociales- es alguien capaz de, haciendo o diciendo él mismo algo, produce una reacción que vaya en ese mismo sentido en otras personas; los “influenciables”.

la ingeniería relacional, por ernesto alegre

Qué es.

Algunas entregas atrás, hablábamos de la arquitectura relacional.

Señalábamos que el diseño de entornos sociales muy complejos (una red horizontal, por ejemplo), demandaban un perfil a la altura de esas exigencias.

La complejidad de estos entornos debe comprenderse alrededor de los ejes de diversidad -los usuarios que habitan los entornos sociales, aún siendo estos últimos muy específicos o de nicho, son diversos-, de simultaneidad -casi todo sucede al mismo tiempo- y de mutabilidad de todos los parámetros -cualquier cosa que señalemos en un entorno social, como contenido, identidad, formas de vinculación o cualquier otro, seguramente vienen de ser de otra forma y van hacia una nueva configuración-.

la fatiga social, por ernesto alegre

Qué es.

Hay algo que hace que una plataforma social comience a usarse cada vez menos. Hay algo que provoca que todo un tipo o clase de medio social, empiece a perder usuarios, hasta quedar casi o directamente sin uso. Cuando el flujo de actividad va paulatinamente de mayor a menor, cuando son más los usuarios que abandonan una plataforma que aquellos que comienzan a utilizarla, es muy probable que estemos en presencia de la muy temida -o no, la verdad- fatiga social.

el contenido, por ernesto alegre

Qué es.

Está clarísimo que a todos los que trabajamos en la comunicación, así, concebida de la forma más amplia posible, nos atrae -y necesitamos, se nos demanda- crear cosas nuevas.

Algunas veces esto se logra (menos de las que se anuncia, lamentablemente), y otras veces sólo generamos un nuevo nombre, rutilante en oportunidades, enigmático habitualmente, pero la cosa nombrada sigue siendo la misma o casi.

ludificación, por Ernesto Alegre

Qué es.

La ludificación, es la táctica de aplicar dinámicas lúdicas o de juego a procesos de uso de productos y servicios.

Listo, ya lo encerré todo en una sola frase, ahora permítanme que lo explique mejor.

el flujo vinculatorio, por ernesto alegre

Qué es.

El flujo vinculatorio es todo aquello que circula entre usuarios vinculados en plataformas sociales, fuera del contenido que distribuyen.

Cuando me relaciono con otro usuario en una red social, por ejemplo, y mi vínculo con él es eminentemente débil, es decir que no tengo intimidad compartida, que sólo me interesa por el contenido que distribuye (porque me resulta novedoso, interesante), prácticamente no hay flujo vinculatorio entre ambos.

Por el contrario, cuando el otro me interesa por quién es, más allá o además de lo que dialogue y de los contenidos que ponga en circulación, el flujo vinculatorio se hace presente.

la fatiga social - ernesto alegre

Qué es. Habitualmente tratamos en Fractalogue tendencias, dinámicas o procesos que se van abriendo camino progresivamente en el mundo de la comunicación digital. Y también es habitual que señalemos sólo elementos que representan nuevos campos de acción, nuevas oportunidades positivas de desarrollo. En este edición, si bien trataremos una dinámica de tendencia creciente y que su conocimiento implica la identificación de oportunidades, su efecto directo, es más bien negativo: me refiero a la endogamia de contenido en entornos mediáticos sociales.

la arquitectura relacional - ernesto alegre

Qué es. Hace muchos años ya en el ámbito de los medios sociales -muchos en serio, algo de nueve o diez, lo que equivale a decir casi veinte en el entorno digital-, no se hablaba siquiera de perfiles profesionales en relación a los social media. Quienes más sabían del tema eran los heavy users; aquellos usuarios que se metían en todo, que se registraban en cuanta plataforma aparecía, que creaban un perfil detrás de otro, probando las dinámicas sociales que se iban desarrollando y conociendo.

Publiqué esto hace casi 1 año, pero cada día que entro en contacto con el buzz que genera la temática de los social media, vuelvo a recordarlo. Realmente no puedo creer que exista tal cantidad de gente propalando tal cantidad de falsedades, de piezas infantiles, mágicas, exclusivamente declarativas, autoproclamándose expertos y gurús y un larguísimo y desagradable etcétera. Como quien enfrenta a la grasa armado con detergente, vuelvo a publicar esto… 

Órganos, sistemas y organismos.

El desarrollo de casi cualquier pieza de soft -a no ser que se trate de algo muy muy simple-, es una tarea múltiple y compleja, pero si eso que tenemos entre manos es una pieza de soft social, bueno, ahí la complejidad se multiplica unas cuantas veces. Actualmente y desde hace ya unos meses, me encuentro desarrollando una nueva plataforma social, y son muchas las cosas que estoy pudiendo ratificar y comprobar en el proceso.

Imaginemos un animal de estructura líquida o tal vez gaseosa, plástico en extremo.

Imaginemos que tiene una capacidad conectora extraordinaria de sus partes: inmediata, refuncional, sumamente creativa.

Imaginemos que esta capacidad le permite reconectar, rediseñar su sistema nervioso, no sólo reaccionando ante el entorno a nivel comportamental, sino a nivel sistémico.

Madrid, 4 de Abril de 2013.

 

Segmentar hace que se gane en precisión, y cuanto más preciso se es, más efectiva se vuelve la acción en términos cualitativos.

Este desplazamiento desde lo general hacia lo particular, es una ruta que nuestra cultura ha recorrido infinidad de veces; las intervenciones quirúrgicas, la producción de objetos, el manejo del color -sólo por citar tres cosas de las múltiples-, han hecho uso de una progresiva y creciente segmentación, comprobándose hoy más precisas y efectivas que hace sólo algunos años atrás.

Esto mismo, viene ocurriendo con el estudio del comportamiento de los usuarios.

Madrid, 17 de Septiembre de 2015.

 

“Es complejo tratar -y ni hablemos de curar- una enfermedad que no tiene un nombre consensuado, que no está lo suficientemente documentada, que está en ningún lugar y que se manifiesta sólo en el temperamento de un avatar…”

Estas palabras pertenecen al psicólogo norteamericano Martin Mitchell, quien fuera convocado por la 20th Century Fox, a raíz de lo que ha dado en llamarse “la depresión de los avatares”.

Pero para comprender mejor esta crisis que puede costarle miles de millones de dólares a la industria del entretenimiento, hagamos un poco de historia.

Madrid, 12 de Noviembre de 2019.

 

“¡¿Entonces si uno de estos días se ponen a jugar con Justin Bieber, qué, tengo que ficharlo también?!”

Esta acalorada pregunta -hecha hace 4 meses por el presidente del Fútbol Club Barcelona-, ya tiene su respuesta: “Sí”.

Pero para comprender bien lo que está ocurriendo actualmente con el fútbol, pongamos esto en contexto y hagamos un poco historia.

Madrid, 3 de Marzo de 2020.

 

Tanto han querido abarcar las autoridades sanitarias finesas en su planificación de la salud, que ahora hasta las teorías conspirativas forman parte de ella. O no tan teorías, según muchos…

Hace casi un año el gobierno de Finlandia anunciaba por todo lo alto, el lanzamiento de su programa Terverkko, el primer plan de salud estatal que cruzaba información clínica individual, proveída en tiempo real por un dispositivo, con datos extraídos de los grafos sociales de los pacientes.

La idea era completamente novedosa -y aún sigue siendo algo conceptualmente muy defendido por sus creadores originales-, ya que visualizaba la salud individual dentro de un contexto social más amplio, pero sin perder jamás el aspecto identitario del paciente.

El problema de los social media es que no son ni social, ni media.

no social: son individuales, son identitarios

no media: no son medios, son dinámicas. Específicamente dinámicas identitarias en contextos de interacción social.

 

Madrid, 27 de Octubre de 2017.

 

Después de lustros de decirlo, finalmente sucedió: Ha muerto la televisión. Y la prensa escrita y la radio y la publicidad y cualquier tipo de comunicación “de autor”, también.

Sintetizando -ya que si seguimos enumerando muertos esto parecerá una masacre-, ha muerto todo lo que no era líquidamente identitario.

Y esto ha sucedido hoy.

Madrid, 23 de Agosto de 2015.

 

A finales del año pasado anunciábamos con bombos y platillos los lanzamientos casi paralelos y sincronizados de los diferentes COS (Car Operative System) de las compañías de automoción Toyoka, Honba, BNV y Peuneot.

Semanas más tarde, al conocerlos en detalle, apuntábamos la desgraciada característica de todos estos sistemas de presentar incompatibilidades y desconexión entre unos y otros; una suerte de actitud autista ha prevalecido en las compañías, haciendo que los conductores de, por ejemplo, BNV, sólo puedan tomar contacto y compartir contenido con otros conductores de coches de la misma marca. 

Madrid, 10 de Enero de 2019.

 

Hace ya casi cuatro años, informábamos sobre los primeros experimentos de identidad química llevados a cabo por el entonces flamante ID LAB (Laboratorio de Identidad), del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Joshua Barnes, quien fuera hasta 2017 el director del laboratorio, nos comentaba en aquella oportunidad el excitante campo de aplicación que se abría a partir del desarrollo de la identidad química:

Madrid, 3 de Septiembre de 2016.

 

“Las llamadas tribus urbanas existen desde hace generaciones, pero este fenómeno de micro sociedades personales, no sólo es algo nuevo, sino algo que demanda un marco conceptual diferente para poder ser comprendido”.

Esto nos decía al comienzo de nuestra consulta el sociólogo británico Laverne Gibson, quien estudia desde una óptica alternativa los recientes hechos acontecidos en varios barrios de las ciudades de Londres y Manchester.

Madrid, 22 de Mayo de 2014.

 

Los tres lanzamientos más importantes de las últimas dos semanas, parecen señalar que finalmente la llamada “industria del vínculo” comienza a consolidarse.

Hasta ahora la única compañía que se hallaba en este sector -y que ha sentado las bases y los primeros estándares del mismo- era la canadiense Smart Bond, quien en Marzo de este año presentó en sociedad el concepto “Bondtent”.

Según Juliet Chandler, vicepresidente de desarrollo de producto, “Bondtent representa una verdadera revolución en el mundo del contenido.

Madrid, 7 de Febrero de 2015.

 

Desde hace años se viene hablando del peligro que conlleva el detallado conocimiento social, creciente y sin precedentes, en manos privadas.

Inmediatamente después de la eclosión de las plataformas sociales -más de una década atrás-, el acento estaba puesto en la privacidad personal; en esos momentos todo lo que se identificaba como preocupante era “cuánto sabían sobre mí”, los propietarios de las enormes bases de conocimiento comportamental individual como Facebook.

Con la aparición de los llamados modelos de previsión de grupo a gran escala (o MPGGE), -creados por sociólogos computacionales a menudo relacionados con think tanks-, lo que comenzó a ponerse en evidencia, es lo peligroso que puede resultar la posesión de un conocimiento tan preciso del comportamiento ya no de individuos concretos, sino de grupos de cientos de miles y hasta millones de personas por parte de corporaciones.

Madrid, 22 de Octubre de 2013.

 

Lo que comenzara hace apenas tres días como un gran escándalo, está tornándose en la crisis más “ingestionable” en la historia de los social media.

Ocurre que cada unas pocas horas, nuevos aspectos y alcances del llamado “Bot Outing Affair” (algo así como el caso de los bots saliendo del armario, o “La revelación de los bots”, como titularan los medios locales) cobran carácter público.

El pasado sábado 19, cerca de 10 millones de perfiles en Facebook -actualmente la segunda plataforma social del mundo-, revelaron no ser quienes aparentaban ser desde hace meses y hasta 1 año y medio.

Madrid, 22 de Octubre de 2013.

 

Luego de casi un año sin noticias demasiado relevantes -sin contar la propia desaparición de Julian Assange-, WikiLeaks vuelve a dar que hablar.

Mientras continúan aún los ecos de la muerte del fundador del portal, acaecida en Febrero de este año luego de un accidente confuso y cargado de suspicacias en las costas de Escocia, WikiLeaks destapó el que posiblemente sea el mayor escándalo en la historia del branding.

Un elemento fundamental en el diálogo con el otro (lo pensemos desde una óptica general o en particular entre individuos y marcas) es el nivel de demanda.

Básicamente cuando iniciamos un “comercio dialógico” estamos dando algo y pidiendo también algo a cambio; esto es lo que define la reciprocidad y la dinámica del diálogo.

Muchas veces el nivel de demanda hacia el otro, es un factor despreciado, pasado por alto, y origen a menudo de las respuestas no deseadas, sean estas entendidas como “respuestas negativas”, “respuestas no-pertinentes” o “carencia/bajo volumen de respuesta”.

Para poner en evidencia qué tan importante es cuán demandantes somos hacia el otro, basta con decir que el nivel de demanda es uno de los componentes centrales de la dinámica del diálogo.

Uno de los motivos por el cual me aburren los gurús de los social media, es por su amor a los dogmas -auto-acuñados, por otra parte-, del tipo “las 10 cosas que jamás hay que hacer en Twitter” o “los 5 tips para tener éxito en tu próxima acción en Facebook”.

Y digo esto porque aunque quiera -que no quiero- me resulta tremendamente difícil señalar algo que en el entorno social sea siempre de una sola forma. Simplemente no es cierto que siempre sea mejor responder inmediatamente a un comentario en lugar de hacerlo un día más tarde o nunca, no es cierto que el humor sea siempre “viral”, ni que sea vital para todas las marcas del mundo, tener una articulación en real-time en términos de responder “¿Qué estás haciendo ahora?”.

Real Time Search y las búsquedas tradicionales de Google no se diferencian, como pareciera a partir de sus denominaciones, sólo -ni fundamentalmente- por el factor temporal de la búsqueda, por el “cuándo”, sino por varias otras cosas.

Cuando buscamos validos de herramientas como Google, Yahoo! o MSN, lo que estamos queriendo encontrar es esencialmente contenido. Lo que estos buscadores hacen es localizar dónde se encuentra dicho contenido; lo que buscan es el “qué”.

A diferencia de esto, cuando realizamos una búsqueda en tiempo real a través del buscador de Twitter o de cualquier herramienta que se valga de su API, lo que estamos pretendiendo encontrar son piezas de diálogo. Este tipo de buscadores, lejos de localizar un objeto, lo que hacen es captar elementos dentro del gran flujo de diálogo social; lo sólo buscan el “qué”, sino también a “quién” dice eso que nos interesa.

Nadie puede soportar tener 5 trabajos tan demandantes como los míos, ocupando 20 horas de mi tiempo, permitiéndome soñar con algo de ocio -o soñar que duermo y descanso- sólo 3 horas y dejar esos escasos 60 minutos restantes para escribir todo lo que sueño.

De llevarle la agenda al Dr. Lucious en su consultorio del Tibet, parto raudo hacia la vigilancia de montañas para un organismo mahometano, de allí voy a ocupar mi lugar en el confesionario de Facebook, cuando termino con eso, vuelo hacia la agencia de marketing de Lester&Fester a diseñar nuevas religiones por encargo, y una vez que cumplo mis 4 horas en la agencia, salgo para cubrir el puesto de apólogo de la maldad.

Hace 5 minutos que estoy despierto, y ante la total imposibilidad de invertir tiempo en las cosas de la vigilia -ocurre que quedé con Moses en la selva antártica para dentro de 4 millones de años atrás en media hora- apenas me queda reflexionar una reflexión corta.

Ahora que lo pienso, cada vez que aparece un personaje notable en mis sueños, lo hace de la mano de Moses. O es un invitado suyo, o es él quien lo descubre entre la muchedumbre o la confusión.

Esto sucedió hace poco con Averroes, hace 3 años con Charles Dodgson y poco después con el autorretrato a plumín de Edward Gorey -que se reía, hablaba y movía igual que él-.

Iba a comenzar este artículo diciendo que “como vivimos una notoria aceleración de la aparición y caducidad de nuevos eventos, así como un geométrico aumento de la producción de los mismos, terminamos generando e identificando primero al objeto particular y recién luego su arquetipo y características universales”, pero no lo voy a hacer.

Lo que hubiera querido decir con esa kilométrica frase -de haberla llegado a escribir- es que hoy nos vemos impactados por una enorme cantidad de “cosas nuevas que pasan” (desde nuevas manifestaciones de los cambios de paradigmas culturales en pleno desarrollo, hasta modificaciones triviales en las herramientas que usamos para hacer las cosas) y no tenemos la suficiente perspectiva para detectar universales que superen a ese evento singular y nos ayuden a enmarcar su aparición.

Antes que la cosa, está el modelo, antes que el modelo, está la idea, y antes que la idea, la necesidad.

A lo largo de la historia hemos recorrido el camino entre la necesidad y la cosa que la satisfacía de formas diferentes, pero aquello que sin dudas ha experimentado un cambio drástico son la forma en que modelizamos la cosa final y la propia solución última.

Son ese paso previo donde la idea comienza casi a cobrar forma física y la misma forma física, los que han cambiado en esencia desde que nos hicimos con el patrón social de comunicación.

Cada cambio que se produce, produce una cadena de cambios.

Cuando cambia la forma de hablarle al otro, cambia la forma de estar presente, cuando cambia la forma de estar presente, cambia la presencia, y si cambia la presencia, cambia la identidad.

No hace falta recurrir a la audacia para afirmar que los diferentes medios sociales han cambiado la forma de hablarle al otro, o dicho con más precisión, presentan dinámicas alternativas de diálogo (tomando el concepto más abarcativo y vasto de diálogo, aquél que nos permite, por ejemplo, ver en ciertas fotos de perfil no sólo una forma de presentarse, sino también una forma de conversación).

Siempre pensé, así, sin reflexionar mucho, que la visibilidad trataba de si se es o no visible -y en caso positivo- cuán visibles somos ante el grupo, frente a otros.

Ese es indudablemente el aspecto más obvio de la visibilidad, pero de lejos no el más importante.

Lo que los medios sociales aún emergentes nos están posibilitando, no es sólo ser visibles de cara a los demás, sino principal y primeramente ser visibles a nosotros mismos. Y esta cuestión, es importantísima debido a su carácter constitutivo y cualitativo, por sobre al casi meramente cuantitativo de la visibilidad social hacia otros.

Antes de ser ante los demás, debemos serlo ante nosotros mismos, o lo que es igual, si no sabemos quiénes somos individualmente, seremos anónimos en el grupo.

Es verdaderamente paradógico, pero a pesar del gran condicionamiento que todos sufrimos en la calle, a pesar de su potencia y de su ubicuidad, éste permanece casi tácito, prácticamente invisible a los ojos de todos.

Me refiero a que en la calle, como en los espacios públicos en general, todos experimentamos una suerte de identidad reducida; somos sencillamente nadie para la enorme mayoría, y la enorme mayoría es nadie para nosotros.

Este profundo anonimato que experimentamos en el exterior urbano, nos condiciona enormemente a la hora de interactuar con otros; para comunicar es preciso, antes que nada, ser “alguien” y en la calle, por consenso somos “nadie”.

Pocas veces vi un reposicionamiento y refuncionalización culturales como la que experimentó LEGO, el que naciera en Dinamarca como un juguete de ladrillos para construir.

Parte de este camino hacia la “universalización” comienza en la propia visión del fundador de la compañía y sus descendientes: LEGO comprendió rápidamente que los chicos que jugaban con sus bloques crecían, y junto con ellos sus necesidades lúdicas, de manera que fue sacando al mercado productos cuya clave fue -en varios sentidos, a varios niveles- la adaptabilidad.

Hace mucho, mucho tiempo (no podría precisar en cuál de los 7 días de la creación, pero fue sin dudas antes de Adán y Eva) se celebró el matrimonio entre tiempo y espacio.

Ambos tuvieron, como puede comprobarse, una numerosa progenie de siameses a lo largo de los siglos y por todo lo ancho del mundo, de manera que hemos ido conociendo entidades como “aquí y ahora”, “allí después”, “ahí antes” y muchas más.

Pero como sucede con una numerosa cantidad de matrimonios, este también llegó a su fin, dando como último descendiente -inmediatamente antes del divorcio y tal vez como causa del mismo- a un “ahora” sin siamés, a un “ahora” sin “aquí”, “allí” ni “ahí”; sólo “ahora”.

Comic publicado en la primera edición de House of Gong.

No, no tiene nada que ver con Stephen Hawking, aunque aparentemente genera en el cliente poco involucrado en los medios sociales un efecto positivo de sorpresa como cuando escuchamos que se puede viajar en el tiempo o cosas así.

Personalmente amo esta teoría porque explica de una forma extremadamente sencilla dos cosas: porqué los medios sociales en general y las redes sociales en particular fueron generados básicamente por gente muy joven y porqué quienes los habitan reaccionan como reaccionan ante la publicidad.

Esta es la historia…

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