contemporáneos del martillo, por ernesto alegre

Imaginemos a una persona, hace miles de años, clavando una astilla de madera dura o de hueso en un asta. Golpeando la misma con una piedra, intentando que las imperfecciones de ésta no dañaran ni desviasen la dirección de la pieza que pretendía insertar. Imaginemos que en algún momento se le presenta otra persona con un martillo en la mano (obviemos la anacronía, por favor), y que el primero percibe casi instantáneamente la superioridad de esa nueva herramienta. Al comenzar a usarla, entiende táctil y cinéticamente el beneficio de una superficie compacta y lisa de metal golpeando sobre los objetos, y la ventaja del equilibrio y la potenciación del golpe al asir el martillo por el mango. Consideremos ahora la siguiente situación: este artesano, encantado con su nueva herramienta, al asomarse por una ventana ve a un montón de personas en el exterior persiguiéndose unas a otras con martillos; ve también que cuando alguna alcanza a otra, le descarga un golpe valiéndose del mismo.