la mente del arquitecto, por ernesto alegre

Estoy ahora mismo -cierto que más lentamente de lo que me gustaría- desarrollando un proyecto llamado Bypass Bazaar, que consiste en la creación de un framework creativo. Uno de los objetivos del mismo es reflexionar sobre los procesos de ideación y sobre cómo desplegar una contra-ingeniería de nuestra innata capacidad de reconocer (y repetir) patrones.

Bullshit Free Content, por ernesto alegre

Imaginemos por un minuto -nos llevará más de un minuto lograr imaginarlo, créanme-, un mundo Bullshit Free. Un mundo donde no te digan que los shampoos tienen miel y avellanas, donde el candidato a gobernarte no finja que le interesa algo que tenga que ver con vos, donde Facebook no hable de proteger tu privacidad, donde por 24 horas no se pronuncien las palabras “agregar valor”, “liderazgo”, “big data” o “innovación”, donde no se diga “seguridad” cuando lo que se quiera en realidad decir sea “control”, o un mundo donde el concepto de éxito no tenga contacto alguno con la idea de ganar en un programa donde se cante, se baile, se coma o se duerma delante de millones de otros tipos que no tienen vida. Sí, es super jodido, pero si alguna vez se te ocurre hacer algo que no genere ni transporte bullshit, acá tenés la insignia:

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Oda al selfie, por ernesto alegre

Claro que ver selfies a diestra y siniestra -sobretodo cuando se sospecha que esa cara autoretratada pertenece a una persona estúpida, o a alguien que de hecho nos desagrada- no se parece en nada a ver fotografías con mensajes anidados, propuestas de tipos que están buscando algo para sí y para los demás, o cualquier otra cosa que juzguemos de valor inmediato, de valor volcado en la propia pieza. Pero es un poco lo mismo que nos puede suceder cuando vemos un solo píxel de una gran imagen, un fotograma de una película, una frase de una novela o un instante en la vida de cualquiera: ponernos a juzgar la parte por el todo, es equivocar la escala.

el contra-patrocinio, por ernesto alegre

Todo lindo, todo bien (y de paso, el logo más grande). A menudo el marketing suele decantarse por estar a favor de algo en lugar de estar en contra de alguna cosa. Esto se cristaliza en un precepto básico que es el del mensaje positivo, y que por ejemplo vemos a diario cuando una marca dice qué es antes de decir qué cosa no es, o cuando presenta un producto mostrando sus ventajas o beneficios en lugar de señalar aquello que ayuda a evitar. El origen de esta manera de comunicar es tan lógico como obvio: conectar de la forma más directa posible al receptor del mensaje con aquello que lo mueva hacia algo, en lugar de conseguir el mismo objetivo, indirecta y dudosamente, moviéndolo en contra de lo opuesto.

la descripción visual de lo invisible, por ernesto alegre

En una cultura como la nuestra, “que ve” antes que cualquier otra cosa, y que al ver comprende y sabe, (recordemos la expresión “¿lo ves?”, “do you see?” sinónimas de “¿comprendés?”), dotar de un selfie a un concepto sin cuerpo es potentísimo. Cuando lo que describimos es algo que puede verse -en el sentido óptico esta vez-, la descripción es eminentemente superficial: se comprueba claramente la diferencia entre graphein y logos, entre lo meramente dibujado o escrito y aquello a lo que se le da tratamiento.

Por defecto o por diseño, por ernesto alegre

Todo proyecto combina, de manera inevitable, dos tipos de elementos de base, es decir, aquellos elementos que componen los cimientos sobre los que se construye dicho proyecto. Estos dos tipos son: los elementos que se asumen por defecto y los que se asumen por diseño. Asumir algo por defecto implica no someter eso a una reflexión detallada. Se sobreentiende, se asume, se da por bueno el precepto sin considerarlo detenidamente. Asumir algo por diseño habla de una revisión puntillista de ese elemento: no se está aceptando “porque es obvio que es correcto” o porque “todo el mundo lo hace y se acostumbra”, sino porque luego de analizarlo se concluye que es apropiada su inclusión en el proyecto.

el buen discapacitado, por ernesto alegre

Si me sirve, es bueno. Ha sucedido con todas las -bien o mal- llamadas minorías: cuando se parecen a nosotros (o al menos se parecen a lo que nosotros queremos parecernos), nos sirven o son funcionales, o nos son fáciles de encajar y entender, entonces esos, los que pertenecen a esas minorías, son buenos. Esto sucedió con los “salvajes” americanos, africanos o australianos, sucede con los negros, con los árabes, con los chinos, con los latinos, con los homosexuales, con los modernos, con los viejos, con las mujeres, con los inmigrantes y también, con los discapacitados.

el aspecto de la época, por ernesto alegre

Leyendo el casi manifiesto cubista de Guillaume Apollinaire, Los Pintores Cubistas, de 1913, me encontré con este concepto: “Los artistas determinan de común acuerdo el aspecto de su época”. En este punto Apollinaire señala la capacidad que tiene el arte, de definir cómo será visualmente un período de tiempo determinado, aunque contemporáneamente esto no sea reconocido y hasta despreciado o negado (sobretodo en el caso de las vanguardias, sus contemporáneos repelieron a menudo sus propuestas).

la sombra creciente y la sombra menguante, por ernesto alegre

Nazi él, nazis ellos, nazis nosotros, nazi yo. Cuando vivía en Buenos Aires, era socio del Goethe Institut. Casi todas las semanas pasaba al menos por su biblioteca en Corrientes al 300, y me empapaba de una cultura lejana, al menos en una Argentina -por aquellos años- cada vez más norteamericanizada. Y fue gracias a este hábito que tomé contacto con lo que experimentó la sociedad alemana luego de la segunda guerra mundial. Me refiero específicamente a cómo se pensó el límite de la responsabilidad de todo lo que había sucedido, provocado por el Tercer Reich en Alemania y en el resto de Europa.

Hay batallas que aún siendo imposible ganarlas, el sólo hecho de darlas resulta en la ganancia de conocimiento. A veces por el proceso de prepararlas, otras por el acto mismo de perderlas.

under o indie, por ernesto alegre

A menudo y en relación a múltiples campos de la cultura, se suele confundir el concepto “under” con el de “indie“, asimilándolos en el mismo significado y cayendo en la falsedad común de la creencia en los sinónimos.

El insulto es el packaging de la impotencia.

la manzana de gulliver, por ernesto alegre
Jamás la más sofisticadamente imaginable imagen de una manzana, tendrá más resolución que la propia manzana.
El viaje al interior de la imagen, se interrumpe antes o después en la colisión con el pixel (o con el bloque mínimo de construcción que sea).
El viaje al interior de la manzana acaba, luego de un periplo omnisensorial, en sus moléculas, átomos, bosones.
El día que en términos de iconicidad logremos una imagen de la manzana -dicho en el sentido más amplio posible- en escala 1:1, habremos dejado de crear una imagen, para haber fabricado una verdadera manzana.

Localizar las ideas, por ernesto alegre

Tomar notas es como sacarle fotos a pensamientos: intentamos que ese concepto, que esa idea, que ese punto de vista no se nos olvide antes de que haya hecho su pequeño tatuaje en la corteza. Cuando se toman notas, tan importante como tener acceso inmediato al soporte que las captura (grabándolas en audio, fotografiándolas, grabándolas en video, escribiéndolas, dibujándolas, volcándolas a soportes físicos o digitales), es tener alguna estrategia de recuperación de las mismas: no poder volver a ellas eficientemente es casi lo mismo que no haberlas tomado.

El espectáculo gratuito, por Alexander Blake

Anoche soñé que estaba caminando por el barrio porteño de Devoto, cerca del colegio de sordomudos. Pasaba por una librería que en realidad no existe, compraba dos bolígrafos verdes diferentes (uno marca Bic y el otro desconocido), y a la hora de pagar doce pesos (tal el precio final), noto que sólo tenía en la mano poco más de tres. En ese momento recuerdo que durante el día había guardado un billete de diez euros en el bolsillo izquierdo de mi pantalón, por lo que meto la mano, lo saco y pago con él.

who is in jail? by sir alexander blake

I wonder who is in jail. I mean, who is dangerous enough to be incarcerated, isolated, singled out from the others.

Of course you have those who are “against the law”, or rather, “against the others”, not in terms of the system, society by itself, but against simple, common people. In this group you have killers, rappers, real criminals. But you will find out that there are good people in jail too, people behind goodness, supporting good causes. And I think the better the cause is, the bigger the social ethics is behind the “crime”, the more dangerous the criminal is considered.

Let’s us go back to the sixties, the seventies, even much earlier, when popular music was much more than just entertainment. Looking back on those times, we can figure out why so many musicians were locked up: because they was too dicey for the system. They thought about things, said things, did things that it was an unbalancing factor… And this is something really bad if your are in the conservative side, like the establishment. Popular music had something to say, something to do. It was fresh, it brought about loads of new and valuable things. Pointing out subjects like racism, social inequality and outrage, system abuses, general exploitation, all of this issues that are supposed to be invisible, in fact are disturbing, inconvenient. So, vexing, annoying people that never understood that is better to sing about love (and your girlfriend, moonlight, flowers, angels and birds) should be turned out.

Let me bring in this idea: the former place of the popular music, is now the place of more recent ways to hack the system. Right now, not one contemporary musician is in jail to say or propose something disruptive; Assange and Snowden are. And even better: men of the street involved in things like “15M”, “Occupy Wall Street” or the “Umbrella Revolution”. Music just gave up on this responsibility: too many tacky songs, too much elevator music, “Muzac philosophy”…

 

“Jorge viste su perramus color azul”

“Hay tres patitos nadando en la laguna”

“Me gusta mucho el perro terranova”

dentro, por ernesto alegre

El arte no sólo señala y orienta sobre un mapa dónde estamos; es también el diseño de dicho mapa.

Es decir que el arte demanda, como todo mapa, un relevo y una posterior reconstrucción del mundo.

Cuando uno establece contacto -vía una obra del tipo que sea- con el modelo de mundo que el artista presenta, logra entrar en ese mundo, en esa interpretación del mismo.

Contenido y pasividad, por ernesto alegre

Realmente no soy dado a las teorías conspirativas en general, puesto que casi todas ellas son posibles gracias a una exagerada simplificación del mundo, y en oportunidades, a una incapacidad o negligencia a la hora de tomar responsabilidades.

Para que “ellos nos dominen”, “se nos oculte la verdad” y “tengan el control” de tal o cual situación macro, es preciso plantear que el sistema se compone de pocas piezas, que las mismas son muy netas y claras, y que hay presentes básicamente dos bandos con intereses encontrados, los cuales suelen identificarse como “el bueno” y “el malo”.

Deseos para 2014, por Ernesto Alegre

Iba a dedicarle a todos un estandarizado “Feliz 2014”.

Pero el sólo hecho de pensar qué cosa significa esto en serio, concretamente, me agota de manera mortal. Además, como hago todo siempre a último momento, ya no tengo tiempo de ponerme a considerar semejante asunto.

snowclones y otras máquinas semánticas, por Ernesto Alegre

Qué son

Siempre me sentí atraído por los snowclones -esas pequeñas cadenas semánticas fácilmente modificables-, los phrasal templates -casi lo mismo que los anteriores, pero no necesariamente dependientes de clichés sociales-, y los anti-proverbs o perverbs -refranes y dichos populares subvertidos con fines habitualmente humorísticos-. Ante todo son piezas del lenguaje muy “jugables” por cualquiera; son la democratización del juego poético, de la actividad lúdica en torno de la función poética del lenguaje, aquella que se enfoca en el lenguaje mismo.

la cultura del blur - ernesto alegre

Cultura sharp.

Hace unos meses, leía la edición de la revista Monocle dedicada a Alemania: “Why the world needs the new Germans”, decía su tapa.

Aunque no explicitado de esta forma, lo que ese número se proponía era llegar hasta la molécula alemana, para definir su composición, su identidad última.

Se acercan amenazantes las fiestas con la familia y las reuniones con nuestros compañeros de oficina. Poner excusas para no ir, ya no se usa; ahora está en boga dar motivos. Si usás alguno de estos 10, no sólo no tendrás que ir a esa fiesta próxima, sino que casi con toda seguridad, no volverás a ser invitado por esa gente nunca jamás.

Órganos, sistemas y organismos.

El desarrollo de casi cualquier pieza de soft -a no ser que se trate de algo muy muy simple-, es una tarea múltiple y compleja, pero si eso que tenemos entre manos es una pieza de soft social, bueno, ahí la complejidad se multiplica unas cuantas veces. Actualmente y desde hace ya unos meses, me encuentro desarrollando una nueva plataforma social, y son muchas las cosas que estoy pudiendo ratificar y comprobar en el proceso.

Antes de ayer hubo una serie de manifestaciones populares en varias ciudades de Argentina.

Como sucede siempre cada vez que la ciudadanía total o parcialmente se expresa, comienzan a aparecer las interpretaciones del mensaje colectivo.

Se escuchan cosas como “el mensaje de las urnas dice” o “lo que el pueblo quiere es”, dependiendo de la oportunidad de que se trate, y es siempre importante dar con una buena lectura: comprender ese mensaje es útil para todos, ya que de hacerlo sabremos “cómo está la cosa”, y más particularmente para aquellos con aspiraciones representativas, ya que de hacerlo podrá canalizarlo o al menos construir su estrategia en relación con la realidad.

Hacemos modelos de cosas para poder comprenderlas.

Cuando algo es demasiado grande, demasiado pequeño, demasiado difuso, demasiado compacto, está demasiado lejos o demasiado cerca, es demasiado complejo o demasiado diferente (y otros muchos “demasiados” más), necesitamos crear un modelo de eso para facilitar su inteligencia.

Conocemos lo que conocemos sobre el universo, sobre un determinado ecosistema, sobre el átomo, sobre las relaciones entre las personas y sobre la realidad, por vía de los modelos que hemos creado de estas cosas. Todas ellas, por motivos diferentes, nos son invisibles de manera directa.

Yo estaba acostumbrado al spam, como todos, creo.

Desde la venta de píldoras que prometen solucionar los problemas de disfunción eréctil (me niego a poner su nombre comercial en el post, porque seguro que Google me penalizará de alguna forma por eso) hasta las ofertas de rellenado de cartuchos de tinta, pasando por propuestas inusitadamente ventajosas de bancos africanos y cadenas para evitar lapidaciones y ejecuciones remotas -ante lo cual más de una vez me pregunté si los gobiernos capaces de matar a alguien a piedrazos, son sensibles a las cadenas de emails, ya que no a la vida humana-.

Uno de los motivos por el cual me aburren los gurús de los social media, es por su amor a los dogmas -auto-acuñados, por otra parte-, del tipo “las 10 cosas que jamás hay que hacer en Twitter” o “los 5 tips para tener éxito en tu próxima acción en Facebook”.

Y digo esto porque aunque quiera -que no quiero- me resulta tremendamente difícil señalar algo que en el entorno social sea siempre de una sola forma. Simplemente no es cierto que siempre sea mejor responder inmediatamente a un comentario en lugar de hacerlo un día más tarde o nunca, no es cierto que el humor sea siempre “viral”, ni que sea vital para todas las marcas del mundo, tener una articulación en real-time en términos de responder “¿Qué estás haciendo ahora?”.

Escribimos cómo estamos, qué pensamos, qué estamos pensando ahora, qué vimos, qué escuchamos, qué nos pasó.

Muchos creen -y dicen desde sus status en Facebook o desde Twitter- que quienes CUENTAN todo el tiempo las cosas que les pasan, piensan o ven, son idiotas. O exhibicionistas, o egocéntricos.

No visualizan el hecho de que el streaming de presencia, se ha convertido en parte de nuestra posición social.

Iba a comenzar este artículo diciendo que “como vivimos una notoria aceleración de la aparición y caducidad de nuevos eventos, así como un geométrico aumento de la producción de los mismos, terminamos generando e identificando primero al objeto particular y recién luego su arquetipo y características universales”, pero no lo voy a hacer.

Lo que hubiera querido decir con esa kilométrica frase -de haberla llegado a escribir- es que hoy nos vemos impactados por una enorme cantidad de “cosas nuevas que pasan” (desde nuevas manifestaciones de los cambios de paradigmas culturales en pleno desarrollo, hasta modificaciones triviales en las herramientas que usamos para hacer las cosas) y no tenemos la suficiente perspectiva para detectar universales que superen a ese evento singular y nos ayuden a enmarcar su aparición.

Antes que la cosa, está el modelo, antes que el modelo, está la idea, y antes que la idea, la necesidad.

A lo largo de la historia hemos recorrido el camino entre la necesidad y la cosa que la satisfacía de formas diferentes, pero aquello que sin dudas ha experimentado un cambio drástico son la forma en que modelizamos la cosa final y la propia solución última.

Son ese paso previo donde la idea comienza casi a cobrar forma física y la misma forma física, los que han cambiado en esencia desde que nos hicimos con el patrón social de comunicación.

Cada cambio que se produce, produce una cadena de cambios.

Cuando cambia la forma de hablarle al otro, cambia la forma de estar presente, cuando cambia la forma de estar presente, cambia la presencia, y si cambia la presencia, cambia la identidad.

No hace falta recurrir a la audacia para afirmar que los diferentes medios sociales han cambiado la forma de hablarle al otro, o dicho con más precisión, presentan dinámicas alternativas de diálogo (tomando el concepto más abarcativo y vasto de diálogo, aquél que nos permite, por ejemplo, ver en ciertas fotos de perfil no sólo una forma de presentarse, sino también una forma de conversación).

Hace mucho, mucho tiempo, yo estudié Diseño en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires.

En su momento mantuve una relación de amor-odio que signó mi paso por la facultad como alumno. Amor porque en mi opinión la UBA ofrecía la mejor y más sólida oferta educativa para esta disciplina -opinión que se ha visto reforzada con el paso de los años- y odio porque algunas cátedras y algunos docentes que conocí no tenían -desde mi intransigente visión de aquel entonces- el nivel suficiente para estar en esas posiciones que ocupaban (recuerdo haber preguntado en el segundo año de Morfología de qué forma podía medir la distorsión de nuestra visión -eso que hace que veamos que las vías del tren se unen en la lejanía cuando en realidad no sucede- para poder jugar con esa variable, y no obtener respuesta de cinco docentes, incluida la jefa de cátedra).

Les cuento cómo veo la cosa: Ustedes tienen muy poco tiempo para perder -y aprovecho para agradecerles el que hayan elegido dedicarle parte de él a este artículo- y yo muy poco tiempo para darle a cada cosa, de manera que iré al grano lo más rápidamente posible.

Hay sobre una mesa un huevo, y sentados a esa misma mesa, un gurú, un experto y un tipo como cualquiera de nosotros.

Siempre pensé, así, sin reflexionar mucho, que la visibilidad trataba de si se es o no visible -y en caso positivo- cuán visibles somos ante el grupo, frente a otros.

Ese es indudablemente el aspecto más obvio de la visibilidad, pero de lejos no el más importante.

Lo que los medios sociales aún emergentes nos están posibilitando, no es sólo ser visibles de cara a los demás, sino principal y primeramente ser visibles a nosotros mismos. Y esta cuestión, es importantísima debido a su carácter constitutivo y cualitativo, por sobre al casi meramente cuantitativo de la visibilidad social hacia otros.

Antes de ser ante los demás, debemos serlo ante nosotros mismos, o lo que es igual, si no sabemos quiénes somos individualmente, seremos anónimos en el grupo.

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