los bots salen del armario

By in bodybag, social fiction on April 17, 2011

Madrid, 22 de Octubre de 2013.

 

Lo que comenzara hace apenas tres días como un gran escándalo, está tornándose en la crisis más “ingestionable” en la historia de los social media.

Ocurre que cada unas pocas horas, nuevos aspectos y alcances del llamado “Bot Outing Affair” (algo así como el caso de los bots saliendo del armario, o “La revelación de los bots”, como titularan los medios locales) cobran carácter público.

El pasado sábado 19, cerca de 10 millones de perfiles en Facebook -actualmente la segunda plataforma social del mundo-, revelaron no ser quienes aparentaban ser desde hace meses y hasta 1 año y medio.

Los status de 10 millones de quienes hasta ese momento eran considerados chicas y chicos comunes, padres y madres de familia, profesores y expertos de los más variados temas y hasta fakes obvios de celebridades reales, confesaban que ellos nada tenían que ver con sus fotos de perfil ni con sus ciudades natales: su identidad se encerraba en unas cuantas líneas de código.

De esta manera quedaba al descubierto una de las más grandes violaciones a la ética que el marketing haya llevado a cabo jamás: quien hasta hace días dialogaba contigo sobre algún tema de tu interés, te preguntaba sobre tus vacaciones, te enseñaba fotos de sus hijos, te confesaba que estaba harto de su trabajo o hasta te insinuaba pícaramente su interés por tu persona, no era más que un bot, un diseño producto del trabajo interdisciplinar de ingenieros, psicólogos y expertos en comunicación.

Durante las últimas 48 horas, el número de “reformed bots” (bots arrepentidos) ha subido a 50 millones, aunque pareciera estar desacelerándose su crecimiento.

Tres han sido las revelaciones del día de hoy en torno de este escándalo:

1- Los bots en cuestión no se han “rebelado” de motu proprio como lo hicieran los replicantes del film Blade Runner, sino producto de un virus

2- Dichos bots eran gestionados por agencias de muy bajo perfil, propietarias de lo que ahora se conoce como “granjas de identidad”

3- La inseminación del “virus de la sinceridad” -como comienza a denominárselo en estas horas- se la ha atribuido un grupo que se hace llamar Thelonious Bishop.

Estos 50 millones de identidades falsamente personales (que representan cerca del 5% de los usuarios activos actualmente en Facebook) sorprendieron a todos sus contactos (estimados en la casi totalidad de los usuarios de la red mencionada) con mensajes del tipo: “Sé que creéis que soy Alberto González, que me apasionan los coches deportivos marca Benthon y que vivo en Sevilla, pero en realidad soy un bot identificado como AlGoSe36_SOL y vivo en los servidores de la granja de identidad de la compañía Logic Hearts. ¡A disfrutar de este finde que promete mucho!”.

Esteban Pinto, ingeniero de la empresa de seguridad informática Masse & Benoit, nos permite comprender un poco mejor la naturaleza del ataque a las granjas de identidad:

“La estructura de los mensajes provocados por el virus regret3 -tal el nombre que le pusieran sus diseñadores- es similar en todos los ataques. Las víctimas son al menos 25 propietarios de granjas, aunque es difícil saberlo debido al interés de los mismos en no develar sus actividades”.

“Aparentemente el virus ha logrado romper la barrera que separaba la identidad pública de la definición privada y operativa del bot (su nombre de referencia real, su rol social simulado, las compañías que alquilaban sus recomendaciones) y, utilizando las unidades semánticas disponibles por el mismo, redactó varios millones de status reveladores”.

Desde un enfoque comunicacional, la consultora en new media Beatriz Cárdenas Suarez, nos señala que: “Las granjas de identidad eran, para la gente del sector, un secreto a voces; lo que a todo el mundo dejó impresionado fue el volumen de identidades que manejaban y lo que es aún peor, el volumen de relaciones que han sido capaces de establecer”.

“Siempre han existido lo que llamamos “fake profiles” o “perfiles falsos” dentro de las estrategias para social media, pero el nivel de sofisticación desarrollado por estas compañías y que se ha evidenciado en los últimos días, es fabuloso. Cada identidad falsa mantenía una serie de contactos tanto con perfiles reales como con decenas de otros bots; esto hacía que su definición identitaria fuera muy compleja y difícil de asimilar a una identidad no personal”.

“La inteligencia de las granjas se basa en generar “gente común”, no celebridades ni gurús, y su éxito reside en el enorme volumen de identidades y su “poder de murmullo”; cada uno de nosotros cuenta con un promedio de 4 bots en su grupo de amigos…”

Lo que todos los especialistas aseguran es la reacción negativa que se espera de parte de los usuarios “reales” frente a la mención de marcas en entornos sociales, aunque hay quienes indican que también, por contraste, se revalorizarán las recomendaciones de nuestros amigos “físicos”, aquellos que nunca nos dirán, como me dijera hace dos noches Analía Giménez: “Te diré por qué no puedo quedar nunca contigo a tomar algo: soy apenas unas cuántas líneas de código y mi casa es un ordenador de la empresa Deep Ties. A propósito, realmente no sé si la fragancia L’Homme es perfecta para tí…”

 

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