el temperamento de la leche

By in bodybag, social fiction on September 29, 2011

Madrid, 10 de Enero de 2019.

 

Hace ya casi cuatro años, informábamos sobre los primeros experimentos de identidad química llevados a cabo por el entonces flamante ID LAB (Laboratorio de Identidad), del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Joshua Barnes, quien fuera hasta 2017 el director del laboratorio, nos comentaba en aquella oportunidad el excitante campo de aplicación que se abría a partir del desarrollo de la identidad química:

“Hasta ahora los esfuerzos y desarrollos en identidad no biológica autónoma (vale decir, la posibilidad de que un objeto porte una personalidad activa) estaban centrados en dos áreas: el software y la identidad en estado sólido. Vía software, desde hace años ya se vienen generando identidades sintéticas con una sofisticada capacidad de interacción social, y la identidad en estado sólido es, desde 2013 y sobretodo en la industria automotriz y aeronáutica (gracias a la cual podemos crear vínculos complejos con nuestro coche o con los aviones en pleno vuelo), un sector en permanente crecimiento.

Lo que hemos logrado al formular una identidad química, son básicamente dos cosas: reducir drásticamente el espacio físico necesario para el implante por un lado, y mantener la autonomía total del objeto anfitrión por el otro (que no necesite obligatoriamente conexión a la red).

Lo que quiero decir es que hoy podríamos darle identidad a una lenteja mediante un sticker, de manera que ella pueda decirnos su nombre, de dónde viene y hasta la cantidad de sal  o compañías -recetas- con las que se siente a gusto…”

Mucha agua a corrido bajo el puente desde aquella entrevista, y algo han tardado las empresas privadas en implementar la identidad química, pero como suele suceder en el sector de la innovación, cuando alguien rompe el hielo, son varios los que animan a seguirlo.

La compañía alemana Chemical Be ha sido la primera, ocho meses atrás, en lanzar “StickBe”, unas pegatinas que contienen químicamente un perfil identitario completo.

Desconocida para el gran público, ya que su actividad no se desarrolla en relación con el consumidor, sino bajo un modelo B2B, Chemical Be es la empresa detrás del conflicto que se conoció hace poco como “La Leche contra el Ron” en los medios de comunicación.

Alberto Montblanc, consultor en psicología del producto, nos ayuda a contextuar el caso:

“Lo que hace semanas saltó a los medios y que dio en llamarse “El caso de la Leche versus el Ron”, ha sido el cierre de algo que en realidad había comenzado estructuralmente mal.

Me refiero a que basta con encerrar a una persona e incomunicarla, para que comience a perder la razón; si esto pasa con una gran inteligencia, ¿Cómo no iba a pasar con una diminuta?

Una pegatina de identidad química es, (tal y como la desarrollara Chemical Be) comparada con una identidad biológica superior -una persona- como un loro que tuviese una capacidad básica de opinión. ¿Quién le daría el cargo Director de Relaciones Públicas a un loro?

La compañía lechera implantó un StickBe en cada botella de leche; lo mismo hizo la distribuidora del ron que formó parte del conflicto. Como StickBe es completamente autónomo, es decir, lleva su identidad ya formulada de fábrica pero no está conectado a la red para corregir posibles desviaciones, termina actuando como lo hace alguien incomunicado indefinidamente: comienza a delirar.

De esta forma, era sencillo que los valores identitarios de “Blancura, Pureza, Nobleza y Superioridad” de esa leche, terminaran en un discurso netamente racista contra otro producto que representa valores muy diferentes.

Ni la empresa lechera, ni la distribuidora del ron, ni Chemical Be pudieron hacer nada una vez que los productos habían sido vendidos: las botellas no paraban de pelear entre sí y de acusarse mutuamente de cosas horribles”.

 

Cuando StickBe estaba a punto de retirarse del mercado para ser completamente rediseñado, es lanzado en Octubre pasado “GelFace”, de la compañía francesa Génie, aprovechando en gran medida la experiencia vivida por su competidora.

Adèle Depaul, vicepresidente de desarrollo de producto de Génie, nos habla del lanzamiento:

“GelFace representa un paso más allá en el desarrollo de la identidad química: en primer término acota el perfil identitario centrándolo en el vínculo con el usuario, y en segundo lugar no es autónoma, sino conectada.

En Génie creemos que lo importante en los llamados productos de identidad activa, es su capacidad de generar un vínculo sofisticado con el usuario, por eso GelFace se centra en esa relación y descarta todo tipo de vínculo libre con otros productos.

De esta manera, nuestras pegatinas de identidad química le posibilitan a un paquete de arroz individual, presentarse al usuario, hablarle de su origen y propiedades y hasta recomendarle -en el tono que ese usuario concreto recibirá mejor- que la próxima vez coma arroz, pero acompañado de pollo, que hace bastante que no lo prueba.

Nuestros stickers no se ponen a pelear de forma estéril  e inconsulta con otros productos; al estar conectados a la red podemos solventar cualquier desviación que eventualmente se produzca”.

 

GelFace mantiene sí la misma forma de comunicación producto-usuario que tenía StickBe, es decir, vía redes sociales, principalmente por mensajes privados.

Si bien los nuevos lanzamientos van en la dirección de eliminar la posibilidad de peleas involuntarias entre productos, queda abierta la puerta para que la identidad química lleve de fábrica instrucciones para la animadversión más o menos explícita entre competidores que compartan espacio en nuestra alacena o nevera…

 

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