legolízalo

By in bodybag, CLUSTERdam on February 11, 2010

Pocas veces vi un reposicionamiento y refuncionalización culturales como la que experimentó LEGO, el que naciera en Dinamarca como un juguete de ladrillos para construir.

Parte de este camino hacia la “universalización” comienza en la propia visión del fundador de la compañía y sus descendientes: LEGO comprendió rápidamente que los chicos que jugaban con sus bloques crecían, y junto con ellos sus necesidades lúdicas, de manera que fue sacando al mercado productos cuya clave fue -en varios sentidos, a varios niveles- la adaptabilidad.

Los bloques presentaron nuevos colores, tamaños y formas para adaptarse a un gigantesco número de necesidades creativas y los sets se fueron enfocando en diferentes grupos: en niños más pequeños, en niños mayores, en niñas, en bebés, en adultos jóvenes.

La adaptabilidad es la clave de ida y de vuelta; el producto cambia según mire edades y según lo haga desde épocas diferentes, y el niño por su parte aprende a adaptar el uso de las partes para la construcción del todo y desarrolla su habilidad en la resolución de problemas (no en vano muchos educadores los utilizan en sus clases).

LEGO no es sólo un “meta” juguete, un juguete de “partes para muchos todos”, sino un modelo de negocio que permite también muchas construcciones diferentes.

Pero en esta oportunidad más que hablar de las bondades de LEGO como set lúdico y su posterior desarrollo lógico en parques de diversión, video-games, talleres de robótica y soft para ordenadores, lo que quiero es apuntar a su refuncionalización cultural y a su carácter de “referencia social”.

Todos nos hemos encontrado en algún momento con muestras de la sub-cultura LEGO: algún video, foto o noticia relacionados con lo que estos bloques permiten lograr, pero cuando prestamos un poco más de atención, notamos que las dimensiones de este universo de contenido son enormes.

Algunos números obtenidos al momento de redactar este artículo:

 

Dentro de Facebook, al realizar una búsqueda por la palabra LEGO, nos encontramos:

500 grupos

33 aplicaciones (la que más usuarios activos posee, tiene 16.025)

356 páginas: (la más popular tiene 778,414 fans)

Innumerables post (entre status, wall posts, notas y links).

 

Twitter lanza un nuevo tweet sobre LEGO cada 5 segundos de promedio.

 

Youtube tiene 281.000 videos relacionados. Vimeo, 2.421 videos.

 

Flickr contiene 630.614 imágenes.

 

Digg devuelve 8.791 resultados y Delicious 45.692.

 

Fuera de este listado quedan el resto de soportes y redes sociales, donde LEGO casi siempre tiene varios grupos o hubs de contenido. En el área de search, Google devuelve al término “LEGO” 44.400.000 resultados, mientras que Yahoo! 225.000.000.

 

Sin necesidad de hacer un estudio del flujo de diálogo más detallado para obtener más datos del volumen y tipo de conversación que mueve LEGO, es ya evidente que muchísima gente no sólo está hablando de LEGO, sino “hablando EN LEGO” está contando cosas y comunicándose a través de este set que más que un juguete es un lenguaje.

Ante tal magnitud y diversidad de contenido, y fundamentalmente al intentar esbozar su estructura, lo que se comienza a percibir es que LEGO es una herramienta útil para la recreación de piezas culturales, para el modelado de referencias culturales.

Se vuelve a efectivar el hecho de la apropiación de la cultura a partir de la recreación de sus piezas -representando también uno de los principales métodos de definición identitaria que ha estallado a partir de las plataformas sociales-: no importa cuán bien la construya, pero si monto en LEGO una escena de mi película favorita, esa escena será más mía que nunca (y me ayudará colateralmente a definirme de ahí en más frente al grupo, en caso de distribuirla socialmente).

LEGO funciona como una base común, como un punto de partida, un marco, una plataforma, un verdadero código gracias al cual puedo generar una pieza compartible que sea al mismo tiempo referencia y autodefinición.

 

Hay una pregunta que se me presentó al tomar contacto con esta sub-cultura y que fue: “¿Cuál es la necesidad que esta construcción social está satisfaciendo?”

Luego de comparar este proceso de socialización de LEGO con otros que tienen al contenido social por protagonista, mi opinión es que este set de construcción está posibilitando una necesaria superación de las diferencias, de la diversidad cultural reinante en las plataformas sociales.

Brinda un “playground” común, con las mismas herramientas para todos, en donde lo que haga será a partir de mí, en varios aspectos auto-referencial y apto tanto para compartir con otros como para auto-definirme; todos éstos elementos esenciales en las nuevas plataformas sociales de comunicación, básicamente egocéntricas.

 

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