el contra-patrocinio, por ernesto alegre

Todo lindo, todo bien (y de paso, el logo más grande). A menudo el marketing suele decantarse por estar a favor de algo en lugar de estar en contra de alguna cosa. Esto se cristaliza en un precepto básico que es el del mensaje positivo, y que por ejemplo vemos a diario cuando una marca dice qué es antes de decir qué cosa no es, o cuando presenta un producto mostrando sus ventajas o beneficios en lugar de señalar aquello que ayuda a evitar. El origen de esta manera de comunicar es tan lógico como obvio: conectar de la forma más directa posible al receptor del mensaje con aquello que lo mueva hacia algo, en lugar de conseguir el mismo objetivo, indirecta y dudosamente, moviéndolo en contra de lo opuesto.

Los 3 principios naming, por ernesto alegre
Si una cosa no tiene nombre, entonces no es una cosa. Y eso que ya estamos otorgándole uno: cosa.
Esta idea, aunque de forma más oscura, podría expresarse más exactamente diciendo: Cuando algo no tiene nombre, no es algo.
Y ocurre que cuando eso que estamos haciendo, pensando o comunicando no posee una denominación, es mucho más complejo de fijar, de señalar, de limitar, de poseer mentalmente y luego poder entregarlo a otro.

Escribimos cómo estamos, qué pensamos, qué estamos pensando ahora, qué vimos, qué escuchamos, qué nos pasó.

Muchos creen -y dicen desde sus status en Facebook o desde Twitter- que quienes CUENTAN todo el tiempo las cosas que les pasan, piensan o ven, son idiotas. O exhibicionistas, o egocéntricos.

No visualizan el hecho de que el streaming de presencia, se ha convertido en parte de nuestra posición social.

Cada cambio que se produce, produce una cadena de cambios.

Cuando cambia la forma de hablarle al otro, cambia la forma de estar presente, cuando cambia la forma de estar presente, cambia la presencia, y si cambia la presencia, cambia la identidad.

No hace falta recurrir a la audacia para afirmar que los diferentes medios sociales han cambiado la forma de hablarle al otro, o dicho con más precisión, presentan dinámicas alternativas de diálogo (tomando el concepto más abarcativo y vasto de diálogo, aquél que nos permite, por ejemplo, ver en ciertas fotos de perfil no sólo una forma de presentarse, sino también una forma de conversación).

Siempre pensé, así, sin reflexionar mucho, que la visibilidad trataba de si se es o no visible -y en caso positivo- cuán visibles somos ante el grupo, frente a otros.

Ese es indudablemente el aspecto más obvio de la visibilidad, pero de lejos no el más importante.

Lo que los medios sociales aún emergentes nos están posibilitando, no es sólo ser visibles de cara a los demás, sino principal y primeramente ser visibles a nosotros mismos. Y esta cuestión, es importantísima debido a su carácter constitutivo y cualitativo, por sobre al casi meramente cuantitativo de la visibilidad social hacia otros.

Antes de ser ante los demás, debemos serlo ante nosotros mismos, o lo que es igual, si no sabemos quiénes somos individualmente, seremos anónimos en el grupo.

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