Oda al selfie, por ernesto alegre

Claro que ver selfies a diestra y siniestra -sobretodo cuando se sospecha que esa cara autoretratada pertenece a una persona estúpida, o a alguien que de hecho nos desagrada- no se parece en nada a ver fotografías con mensajes anidados, propuestas de tipos que están buscando algo para sí y para los demás, o cualquier otra cosa que juzguemos de valor inmediato, de valor volcado en la propia pieza. Pero es un poco lo mismo que nos puede suceder cuando vemos un solo píxel de una gran imagen, un fotograma de una película, una frase de una novela o un instante en la vida de cualquiera: ponernos a juzgar la parte por el todo, es equivocar la escala.

la descripción visual de lo invisible, por ernesto alegre

En una cultura como la nuestra, “que ve” antes que cualquier otra cosa, y que al ver comprende y sabe, (recordemos la expresión “¿lo ves?”, “do you see?” sinónimas de “¿comprendés?”), dotar de un selfie a un concepto sin cuerpo es potentísimo. Cuando lo que describimos es algo que puede verse -en el sentido óptico esta vez-, la descripción es eminentemente superficial: se comprueba claramente la diferencia entre graphein y logos, entre lo meramente dibujado o escrito y aquello a lo que se le da tratamiento.

15 insights creativos sobre la cara BatHabit, unheralded insights
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