nosotros_ ernestoalegre

Una de las cosas que nos caracteriza como especie (aunque no me sorprendería descubrir algún día la noticia de que no somos los únicos), es nuestra necesidad de nombrar y nuestro copioso ejercicio de la nominación. Les ponemos nombres a las cosas; no a todas -infinidad de cosas no tienen nombre- pero sí a aquellas que nos sirven para algo, sea esto lo que sea. Hay gestos que hacen los bebés que no tienen nombre, hay cosas muy pequeñas que juntamos al barrer que no tienen nombre, hay dolores y sensaciones y formas y colores, hay situaciones y estados y hasta partes de nuestro cuerpo que no tienen nombre. Pero cuando llega el momento en que eso que no tiene nombre comienza a servirle a alguien para algo, aunque imposible y elusivo, ese alguien le pone un nombre.