contemporáneos del martillo, por ernesto alegre

Imaginemos a una persona, hace miles de años, clavando una astilla de madera dura o de hueso en un asta. Golpeando la misma con una piedra, intentando que las imperfecciones de ésta no dañaran ni desviasen la dirección de la pieza que pretendía insertar. Imaginemos que en algún momento se le presenta otra persona con un martillo en la mano (obviemos la anacronía, por favor), y que el primero percibe casi instantáneamente la superioridad de esa nueva herramienta. Al comenzar a usarla, entiende táctil y cinéticamente el beneficio de una superficie compacta y lisa de metal golpeando sobre los objetos, y la ventaja del equilibrio y la potenciación del golpe al asir el martillo por el mango. Consideremos ahora la siguiente situación: este artesano, encantado con su nueva herramienta, al asomarse por una ventana ve a un montón de personas en el exterior persiguiéndose unas a otras con martillos; ve también que cuando alguna alcanza a otra, le descarga un golpe valiéndose del mismo.

La memoria-burbuja, por ernesto alegre

El pasado siempre ha sido rediseñado desde el presente: aún sin intencionalidad, los anclajes psicológicos actuales y la fuerza modeladora del contexto presente -sumados a nuestra memoria biológicamente limitada-, cambian y reversionan al pasado.

un espejo fuera de sincro, por ernesto alegre

Imaginemos un espejo que atrasase, que no fuera capaz de reflejarnos en tiempo real, como si su streaming se cortara cada tantos segundos. Giro la cara hacia un lado, pero aún veo mi cara de frente, la imagen se actualiza y gira un toque después. Demandando menos esfuerzo, imaginemos ahora un espejo enorme: digamos de 10 metros de alto por unos 15 de ancho. Pensemos que además está a unos 5 metros de altura, inclinado hacia abajo, y que existe una serie de objetos (lo que sea, sillones, barandas, escalones) que no nos permiten acercarnos a menos de 10 metros de él.

 

Realmente no soy dado a las teorías conspirativas en general, puesto que casi todas ellas son posibles gracias a una exagerada simplificación del mundo, y en oportunidades, a una incapacidad o negligencia a la hora de tomar responsabilidades.

Para que “ellos nos dominen”, “se nos oculte la verdad” y “tengan el control” de tal o cual situación macro, es preciso plantear que el sistema se compone de pocas piezas, que las mismas son muy netas y claras, y que hay presentes básicamente dos bandos con intereses encontrados, los cuales suelen identificarse como “el bueno” y “el malo”.

Uno de los motivos por el cual me aburren los gurús de los social media, es por su amor a los dogmas -auto-acuñados, por otra parte-, del tipo “las 10 cosas que jamás hay que hacer en Twitter” o “los 5 tips para tener éxito en tu próxima acción en Facebook”.

Y digo esto porque aunque quiera -que no quiero- me resulta tremendamente difícil señalar algo que en el entorno social sea siempre de una sola forma. Simplemente no es cierto que siempre sea mejor responder inmediatamente a un comentario en lugar de hacerlo un día más tarde o nunca, no es cierto que el humor sea siempre “viral”, ni que sea vital para todas las marcas del mundo, tener una articulación en real-time en términos de responder “¿Qué estás haciendo ahora?”.