El zombie filosófico, la persona algorítmica y jugar a ser Dios, por ernesto alegre

En torno del estudio de la consciencia se dice que hay dos problemas: el sencillo y el complejo. El problema sencillo consiste en plantear todos y cada uno de los procesos mentales: cómo guardamos los recuerdos, cómo los recuperamos, cómo establecemos conexiones entre diferentes ideas, cómo pensamos, cómo imaginamos y un enorme etcétera. Ni bien comenzar vemos que el problema sencillo tiene de todo, menos sencillez. Pero aún peor es lo que involucra el problema complejo; su resolución demanda responder esta pregunta: ¿qué hace que seamos conscientes de ser? O dicho de otra manera: ¿por qué nos sabemos alguien, nos consideramos una identidad singular, nos llamamos “yo”? Este es el problema complejo.

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