una forma apropiada de ver a dios, por blithe ernst

Se encuentran frente a frente dos amigos en algún sitio donde es posible mantener una charla cotidiana, relajada, casual. Por ejemplo no sobre una senda peatonal de la ciudad de Buenos Aires y con un par de colectiveros con deseos amplios y urgentes de continuar con su servicio. Sin que la pregunta estuviera motivada por algo evidente, sin que se viera venir o estuviera justificada en modo alguno, el menos aventajado de los dos amigos le dice al otro: – Pero, ¿cómo es Dios? Un poco víctima de la sorpresa y sintiendo equivocadamente la obligación de responder, el segundo le dice: – Bueno, es… grande. – Grande… ¿como una nube? Las nubes son muy grandes. Acentuando si cabe aún más la parálisis facial, vuelve a responder: – Sí, grande como una nube.

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